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Divisa: Azul y rojo.
Señal de oreja:Orejisana en ambas.
Antigüedad: 19 de septiembre de 1971.
Finca: “Monte Nuevo”  28812 PEZUELA DE LAS TORRES (Madrid).

Antecedentes históricos: En 1946 don Pedro Gandarias solicitó la prueba de ingreso con la ganadería que tenía formada con reses de Urquijo, vazqueñas y otras procedencias, anunciando Castillo de Higares. Lidió las novilladas reglamentarias en las plazas de Madrid, Toledo, Tarragona, Barcelona, y Murcia, y dado el buen resultado de los festejos fue admitido. Posteriormente adquirió un lote de vacas y un semental de don José Escobar y otro de Antonio Urquijo, llevando las dos líneas por separado. En 1965 fue adquirida la ganadería por don Francisco Martínez Benavides, que varió el hierro. En 1989 fallece don Francisco y pasa a anunciarse a nombre de su viuda. En 1997 es adquirida por don Juan Serrano Pineda, el cual la vende a don José Luis Paredes Limones, que es dado de alta en la Unión en 1998. Durante 1998, don José Luis Paredes Limones, refresca sangre con dos sementales de la ganadería de don Pedro Gutiérrez Moya (Pedro y Verónica Gutiérrez Lorenzo). En 2000 vende la ganadería a Agrosur, S.L., anunciándose a nombre de don José María Bajo Bello. En 2001 es adquirida por sus actuales propietarios que anuncian “Toros de Benavides” conservando hierro, divisa y señal.

Procedencia actual: Martínez Benavides (“Murube-Urquijo” y Conde de Santa Coloma-D. Graciliano Pérez-Tabernero).
Fuente: Unión de Criadores de Toros de Lidia (Temporada 2007). 


Artículos de la revista "6 TOROS 6" en conmemoración del 75 aniversario de Las Ventas.


    Por Alberto Ruiz 

La década de los 80 en Las Ventas contó con una prodigiosa faena de Rafael de Paula a "Corchero", el serio ejemplar de Martínez Benavides con el que el diestro jerezano asentó definitivamente su leyenda.
Aquel lunes 28 de septiembre de 1987, Paula fué capaz de convertir en un manicomio el coso madrileño durante la última corrida de la Feria de Otoño. Con diecisiete años de alternativa, el gitano había hecho realidad su sueño: cuajar un toro de forma insuperable en Madrid. 



    Por Alfonso Santiago

En apenas un año y medio, de septiembre de 1984 a mayo de 1986, Ortega Cano se instaló en la elite del toreo. Después de diez años de lucha, le tocó saborear la miel de la Fiesta. Y Las Ventas fué testigo no sólo porque Ortega se hizo "torero de Madrid" sino porque en su ruedo, el 24 de mayo de 1985, se convirtió en figura del toreo. 
Su extraordinaria faena a "Cabecero", un toro de Martínez de Benavides, marcó un antes y un después en su carrera.